
Un nuevo fenómeno de los denominados "virales" recorre la Web con enorme fuerza desde hace unas pocas semanas: se llama Twitter, y es una idea tan radicalmente simple como el que una persona pueda crear una página sencilla en la que, mediante un ordenador o un teléfono móvil, cuente en forma de mensajes cortos qué está haciendo en cada momento, con la frecuencia que estime oportuna, y en un máximo de ciento cuarenta caracteres. Además, la página permite decidir si se quiere que esos mensajes sean públicos o privados, que otras personas se suscriban a tus mensajes ("followers" o "seguidores"), y que la persona pueda además corresponderles suscribiéndose a los suyos (en cuyo caso pasan a ser directamente "friends", "amigos").

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