
Los partidos de Estado inevitablemente son partidos del Estado. La representación de la sociedad civil les parece una antigualla. En la República de Weimar, donde se fraguó la degeneración de los partidos en las facciones estatales, que luego formalizó la Ley Fundamental de Bonn (copiada en el falso e imposible art. 6 de la CE: "los partidos concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política"), el partido Democrático llegó incluso a llamarse Partido del Estado.

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