Según Ibarra, el sistema electoral vigente debería, en casos como éste, «permitir a los políticos poder apelar de nuevo a los ciudadanos para arreglar la situación creada». «Sin embargo lo que nuestro sistema electoral permite es que el ciudadano vote y que sean los políticos los que tenga la última palabra si se produce una situación ingobernable», dijo.
En ese sentido, Ibarra apostó claramente por «un sistema electoral nuevo de doble vuelta en el que el ciudadano, y no Montilla o el resto de políticos, tuviera la obligación de resolver esa situación votando de nuevo y eligiendo la alianza política que más se ajusta a sus intereses». «De lo contrario se está provocando que el ciudadano piense que su voto no sirve para nada y termine dando la espalda a la política» Fuente ABC
La sugerente idea, en un sistema político con separación de poderes -que aquí no tenemos-, se viene a denominar Elecciones Presidenciales. Los electores eligen directamente al presidente: de la república, del gobierno o [¿por qué no?] de la comunidad autónoma.
Me parece bien la idea, lástima que no se le ocurrió al señor Rodríguez Ibarra durante su larga vida política, que ahora termina. Me recuerda a otras manifestaciones y propuestas del señor Guerra, compañero suyo, heterodoxas y hasta brillantes, que nunca se llevaron a término, ya que a la hora de votar se vota con la mayoría que piensa otra cosa [si piensa].
En tal sistema, los diputados hacen las leyes y fiscalizan la labor del Gobierno. No eligen al presidente del Gobierno.
El Presidente del Gobierno es elegido directamente por los electores para que les gobierne, pero no hace las leyes. Es fiscalizado por los diputados, y puede ser revocado por los electores según el procedimiento que fije la constitución, y excepcionalmente por mayorías cualificadas del Congreso de Diputados.
El poder judicial es autónomo, y en el nombramiento de sus integrantes no interviene de manera determinante el Presidente del Gobierno ni el Congreso de los Diputados. No es un espejo de las mayorías parlamentarias.
Los electores sabrían a quien han elegido y para qué. No como ahora.
¿Les suena? No les puede sonar, no lo tenemos. Ni lo tendremos con estos políticos. Estaría en juego su estatus, sus prebendas. Tendrían que empezar a hacer POLITICA.
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