El delegado de la Generalidad en París, Apel·les Carod-Rovira, ha presidido este jueves el acto de celebración de la Diada en la ‘embajada’ de Cataluña que el Gobierno autonómico mantiene allí, con los embajadores de siete países, consejeros del Gobierno francés ypersonal de la embajada de España.
domingo, 14 de septiembre de 2008
¿Quien consiente esta estupidez?
miércoles, 28 de mayo de 2008
independencia y nacionalismo
“Lo que se ha de hacer es, sobre todo, internacionalizar el conflicto que tiene Cataluña con España, porque el mundo no lo sabe. […] El independentismo está creciendo de una forma muy importante y cuando llegue el momento, todavía saldrá más gente. Entonces saldrán independentistas de debajo de las piedras. Gente que ahora no lo es, pero que entonces se manifestarán, igual que cuando llegó la democracia salieron demócratas de debajo de las piedras. […] La independencia se ha de proclamar, no se ha de esperar a que España cambie y conceda el derecho a la autodeterminación, porque no está en su naturaleza. […] El esclavo que espera a que el amo le libere, nunca será libre. La mujer maltratada que espera a que el marido le abra la puerta para liberarla, tampoco será libre. Lo que ha de hacer es abrir la puerta y marcharse. Por tanto, lo que ha de hacer Cataluña es abrir la puerta y ser un país libre y consecuente”.
VIA: vozbcn
sábado, 31 de marzo de 2007
¿independencia?
Todos sabían que se trataba de una ligera y frívola pieza de teatro de vodevil, que allí no había tragedia, ni drama, ni siquiera comedia. Esta ha sido la demostración más palpable del vacío creciente entre la clase política y los ciudadanos, vacío que desde el innecesario proceso estatutario va en aumento, sin perspectivas de final.
Esta sintomática despreocupación ciudadana, no obstante, ofrece graves peligros. Es más que inquietante el desprecio de la clase política catalana por el Estado de derecho. El presidente del Parlament, señor Ernest Benach, se permite declarar con toda impunidad que si la sentencia del Tribunal Constitucional declara inconstitucionales artículos del Estatut de Catalunya se creará un problema de Estado y nadie, ni desde las instituciones ni desde la prensa, pide su inmediata dimisión.
Anteayer, una moción parlamentaria que pedía algo tan obvio en una democracia como que se respetara la sentencia del Tribunal Constitucional, sólo obtuvo el apoyo del Partido Popular y de Ciutadans de Catalunya, 14 votos entre 135 escaños.
¿Es esto representativo de lo que piensa el conjunto de la sociedad catalana sobre el deber de acatar las sentencias de los tribunales? No sólo, creo, no es representativo, sino que es un pésimo ejemplo para el indefenso ciudadano al que en muchos casos la Guardia Urbana le impone arbitrariamente multas de aparcamiento y la grúa se le lleva el coche al depósito municipal.