En términos absolutos, de los cuatro grandes banqueros españoles, Emilio Botín es el que menos cobró en 2006 –menos de la mitad que su propio subalterno, Alfredo Sáenz–. Si además su sueldo se pone en el contexto internacional, Botín –que representa al 2,5% del capital en manos de su familia y por tanto se juega, más que ningún otro, su fortuna personal con la marcha de Santander–, está entre los banqueros peor pagados.
Especialmente significativo es lo menguado de su sueldo en comparación con otros banqueros en un ejercicio que gracias a la excelente marcha en resultados de algunos grupos ha generado multimillonarias retribuciones. Los máximos directivos de Goldman Sachs, Gary Cohn y Jon Winkelried (copresidentes de la entidad), sorprendieron al mundo cuando a finales de febrero se anunció que en 2006 habían percibido, cada uno, una retribución de 53 millones de dólares (40,2 millones de euros al cambio de entonces), en concepto de compensaciones dinerarias y acciones.
viernes, 4 de mayo de 2007
poor man
jueves, 23 de noviembre de 2006
buenas prácticas de gobierno corporativo
Emilio Botín recibe un premio al buen gobierno en vísperas del juicio por las cesiones de crédito
Jueves, 23 de noviembre de 2006
"Ironías del destino. El Banco Santander recibió ayer un premio por sus buenas prácticas de gobierno corporativo y hoy su presidente, Emilio Botín, se enfrenta en la Audiencia Nacional al juicio más importante de su vida: las cesiones de crédito. La cosa tiene más inri por cuanto fue Botín el que lideró la rebelión de las grandes empresas españolas contra el Código Conthe de buen gobierno; y ahora, en cambio, le premian por cumplirlo. Y por si fuera poco, el premio lo patrocina, curiosamente, Recoletos, empresa que preside su concuñado Jaime Castellanos.
El galardón de marras es una “mención especial” de los premios que entrega anualmente la Fundación de Analistas Financieros. La empresa con “mejores prácticas de gobierno corporativo y transparencia informativa” de este año ha sido Iberia, pero el Santander se ha llevado la mención especial por su regularidad en los puestos más altos del ranking en los tres últimos años.
Estos premios se otorgan en función de 180 criterios distintos referidos a la estructura de propiedad, la composición y funcionamiento del consejo, los derechos de los accionistas, el reglamento de la junta, los blindajes y la transparencia informativa.
Una trayectoria impecable
Aunque objetivamente el Santander logra una alta puntuación en estos criterios, no deja de llamar la atención que reciba un premio una entidad en la que ejerce un poder absoluto un accionista, Botín, que sólo posee el 1,3% del capital. Y cuyas operaciones más importantes han sido cuestionadas por el mercado en cuanto a transparencia y ausencia de conflictos de interés: ahí están ejemplos como la venta de Fenosa y la del holding Auna-Amena. O más recientemente, la intermediación, asesoramiento y financiación de la entrada de Acciona en Endesa, denunciada por E.ON ante un Tribunal de EEUU por falta de información.
También hay que recordar otras operaciones del banco que han sentado en el banquillo a su presidente y que, aunque todavía ninguna ha sido considerada ilegal, no es que sean precisamente ejemplos de buen gobierno: las jubilaciones millonarias de Amusátegui y Corcóstegui con cargo a las arcas del banco, el regalo del 1% del capital de Banesto a Alfredo Sáenz o la compraventa de acciones del Royal Bank of Scotland entre dos sociedades del Santander a un precio muy alejado del de mercado".
También "Botín pide que se anule el juicio de las cesiones de crédito por falta de acusaciones reales" en El Diario Montañés y "Sospechas de carpetazo" en El Confidencial