¿Quién debe nombrar a los reguladores y especialmente a los Presidentes de los organismos reguladores? En los países donde mejor funcionan estos organismos y, por tanto, donde ofrecen más credibilidad, es el Congreso (o el parlamento) el que nombra. Antes de su nombramiento el candidato debe pasar un examen ante el Congreso, como ocurre en EEUU, y una vez nombrado debe dar cuenta de sus actuaciones ante el Congreso. Por tanto, independencia, perfil técnico y suficiencia económica harán del regulador un instrumento eficiente que además dará confianza a los mercados, a las empresas, a los contribuyentes y a los inversores. ¿Tienes otra opinión?
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jueves, 26 de abril de 2007
CNMV
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CNMV,
organismos regulatorios
miércoles, 25 de abril de 2007
después de Conthe...
Después de Conthe: previsiblemente nada, una vuelta de tuerca y más cinismo. El presidente del Gobierno nombrará a otro presidente de su cuerda, que sea la suficientemente "independiente" como para seguir interviniendo en la CNMV, sin conflictos como el suscitado por Conthe. Ya se sabe, no hace falta que parezca independiente. Los señores del dinero de este, nuestro, país estarán encantados.
Podríamos esperar una regeneración de la Comisión y algunas reformas en sus estatutos. Pero no se harán. El señor Rajoy quiere una Comisión de investigación sobre la CNMV, pero no llegará muy lejos. Solo había que ver en la televisión del Congreso la triste y gris actuación de los miembos de la Comisión de Economía, los únicos que dijeron algo interesante fueron los señores Conthe y Arias Cañete. El presidente de la Comisión solo estaba interesado en acabar con el expediente a las 12 a.m.
Un Comentarista del post anterior, gatopardo, incide en la confusión entre los intereses del Estado y de los partidos: sí, de acuerdo, pero yo voy más lejos, los partidos son el Estado ya. Viven del Estado, a espaldas en gran medida de los intereses de los ciudadanos y del interés general.
En todo caso, el interés general suele ser el interés propio del poder político instalado y del poder economico -los de siempre y los recien llegados-, que hace pasillos, y espera -en la recepción de hoteles varios- la llegada del presidente paniaguado, o del jefe de la oposición con buenos resultados en las encuestas pre-electorales, para un desayuno de trabajo. En realidad se gobierna para los que acuden a estos desayunos.
Víctor Pérez Díaz, sociólogo, escribió un artículo en El País -2003/2004, no puedo precisar la fecha-, sobre las dificultades para que arraigue la libertad en España, entendiendo el liberalismo como un modo de vida, y la vinculación de este modo de vida con valores coma la lealtad y la amistad, difíciles de encontrar en estos tiempos. Sólo hay que ver como los comisarios políticos dentro de la CNMV dieron la vuelta a un acuerdo del comité ejecutivo y a continuación, encabezados por el vicepresidente, hicieron la cama al presidente mediante un comunicado, en el que apuntaban el daño que la actuación de Conthe ocasionaba a la institución, generando así un posible motivo para su cese por el Gobierno.
Muchos, habituados al comportamiento gregario (de rebaño) y lacayuno (de lacayo) tan español, en sintonía con lo políticamente correcto, y tan escasamente ciudadano, se quedaron sorprendidos del gesto de Conthe, ¡que osadía!, y alguno hubo que vino a decir que dimitiese de una vez, ya que lo de la independencia de la CNMV es una falacia, y el lo sabía cuando fue nombrado.
De lo que hizo Conthe, y conozco, me quedo con su actuación en el caso Xfera y con el Código de Buen Gobierno, que tantos detractores tuvo.
No sabemos en que quedará el tal código, de momento el Santander aunque cumple con buena parte de las recomendaciones del Código Conthe, no ha asumido todas por "un manifiesto desacuerdo con algunas de ellas" según informaciones de El Economista.(21 de Abril 2007).
En el mismo diario: Asimismo tilda de "inadecuado" someter a voto consultivo de la junta la retribución del consejo ya que "afectaría a la precisión y claridad en el reparto de competencias entre consejo y junta, lo que podría provocar situaciones de inseguridad jurídica no deseables".
Para los accionistas la transparencia, conocer por ejemplo lo que cobran los miembros del consejo de administración, para el consejo el resto. Seguridad jurídica plena, las juntas de accionistas: plebiscitos de asentimiento.
Podríamos esperar una regeneración de la Comisión y algunas reformas en sus estatutos. Pero no se harán. El señor Rajoy quiere una Comisión de investigación sobre la CNMV, pero no llegará muy lejos. Solo había que ver en la televisión del Congreso la triste y gris actuación de los miembos de la Comisión de Economía, los únicos que dijeron algo interesante fueron los señores Conthe y Arias Cañete. El presidente de la Comisión solo estaba interesado en acabar con el expediente a las 12 a.m.
Un Comentarista del post anterior, gatopardo, incide en la confusión entre los intereses del Estado y de los partidos: sí, de acuerdo, pero yo voy más lejos, los partidos son el Estado ya. Viven del Estado, a espaldas en gran medida de los intereses de los ciudadanos y del interés general.
En todo caso, el interés general suele ser el interés propio del poder político instalado y del poder economico -los de siempre y los recien llegados-, que hace pasillos, y espera -en la recepción de hoteles varios- la llegada del presidente paniaguado, o del jefe de la oposición con buenos resultados en las encuestas pre-electorales, para un desayuno de trabajo. En realidad se gobierna para los que acuden a estos desayunos.
Víctor Pérez Díaz, sociólogo, escribió un artículo en El País -2003/2004, no puedo precisar la fecha-, sobre las dificultades para que arraigue la libertad en España, entendiendo el liberalismo como un modo de vida, y la vinculación de este modo de vida con valores coma la lealtad y la amistad, difíciles de encontrar en estos tiempos. Sólo hay que ver como los comisarios políticos dentro de la CNMV dieron la vuelta a un acuerdo del comité ejecutivo y a continuación, encabezados por el vicepresidente, hicieron la cama al presidente mediante un comunicado, en el que apuntaban el daño que la actuación de Conthe ocasionaba a la institución, generando así un posible motivo para su cese por el Gobierno.
Muchos, habituados al comportamiento gregario (de rebaño) y lacayuno (de lacayo) tan español, en sintonía con lo políticamente correcto, y tan escasamente ciudadano, se quedaron sorprendidos del gesto de Conthe, ¡que osadía!, y alguno hubo que vino a decir que dimitiese de una vez, ya que lo de la independencia de la CNMV es una falacia, y el lo sabía cuando fue nombrado.
De lo que hizo Conthe, y conozco, me quedo con su actuación en el caso Xfera y con el Código de Buen Gobierno, que tantos detractores tuvo.
No sabemos en que quedará el tal código, de momento el Santander aunque cumple con buena parte de las recomendaciones del Código Conthe, no ha asumido todas por "un manifiesto desacuerdo con algunas de ellas" según informaciones de El Economista.(21 de Abril 2007).
En el mismo diario: Asimismo tilda de "inadecuado" someter a voto consultivo de la junta la retribución del consejo ya que "afectaría a la precisión y claridad en el reparto de competencias entre consejo y junta, lo que podría provocar situaciones de inseguridad jurídica no deseables".
Para los accionistas la transparencia, conocer por ejemplo lo que cobran los miembros del consejo de administración, para el consejo el resto. Seguridad jurídica plena, las juntas de accionistas: plebiscitos de asentimiento.
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Manuel Conthe
martes, 24 de abril de 2007
Manuel Conthe en el Congreso
Manuel Conthe, presidente de la CNMV, pudo -antes de dimitir-, explicarse ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. Este fue su discurso, y aquí una parte de su intervención:
La independencia de la CNMV frente al Gobierno es indisociable de las obligaciones de rendición de cuentas ante el Congreso y de transparencia pública que están consagradas, desde hace años, en la Ley del Mercado de Valores. Pero ni esa independencia ni sus concomitantes obligaciones han calado todavía ni en nuestra Administración, ni en nuestro Parlamento, ni en la opinión pública. Por fortuna, la polémica pública suscitada estos días por mi anuncio de dimisión está contribuyendo a popularizar tales conceptos.
El concepto de independencia o “autonomía” frente al Gobierno de ciertos organismos, “agencias” o autoridades administrativas nació en los Estados Unidos a principios del siglo XX, como han destacado algunos ilustres juristas españoles, como Gaspar Ariño, Tomás Ramón Fernández o Andrés Betancor. En Francia se plasmó en 1978 en la creación de la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL), la primera de las luego llamadas “autoridades administrativas independientes”. En España ese concepto tuvo su primer reflejo en 1980 en el Consejo de Seguridad Nuclear, pero pronto se trasladó al ámbito económico y tuvo su segunda manifestación en 1988, cuando la Ley del Mercado de Valores creó la CNMV, y la configuró a imagen y semejanza de la Securities and Exchange Comission de los Estados Unidos. Poco tiempo después, siguiendo la estela del Tratado de Maastricht y el modelo del Banco Central alemán –el mítico Bundesbank- el Congreso aprobó en 1994 la Ley de Autonomía del Banco de España. Así pues, la CNMV desde sus orígenes, y el Banco de España desde 1994 se configuraron como organismos independientes del Gobierno.
Por desgracia, en posteriores legislaturas el concepto de organismo o agencia “independiente” se fue desvirtuando, y se crearon otras llamadas “Comisiones Nacionales” –como la de Telecomunicaciones o la de la Energía- cuyo nivel de independencia respecto al Gobierno fue menguando. Ocurrió con ese concepto de independencia algo parecido a lo que ocurrió en el ámbito de las sociedades cotizadas con los llamados “consejeros independientes”, cuya independencia era hasta ahora, con honrosas excepciones, tan sólo de nombre.
La vigente Ley del Mercado de Valores reconoce la plena independencia o autonomía de la CNMV frente al Gobierno. Su artículo 14.6 exige taxativamente al Gobierno y al Ministerio de Economía que respeten su ámbito de autonomía; y el párrafo último de su artículo 13 deja meridianamente claro que el Presidente de la CNMV rinde cuentas a esta Comisión de Economía del Congreso, no al Gobierno. Por desgracia, los nobles pronunciamientos de las Leyes quedan con frecuencia desvirtuados por quienes las aplican a diario. No en balde ya el refranero francés advierte que “es preferible dirigirse a Dios que a sus ángeles”. Por eso, aunque en esta ocasión tenga el raro privilegio de dirigirme a un celestial Parnaso de legisladores, permítanme que les relate algunas peripecias cotidianas de la CNMV cuando debe dirigirse a los ángeles, arcángeles, coros, serafines y, sobre todo, dominaciones que pueblan la Administración del Estado.
Así, quien descienda desde el Olimpo de la Ley del Mercado de Valores hasta el gigantesco organigrama del Ministerio de Economía y Hacienda verá maravillado que la CNMV aparece como dependiente de la Subsecretaría del Ministerio, emparejada no con el Banco de España –del que no hay vestigio en ese organigrama- sino de organismos tan independientes como el Parque Móvil (antes del Ministerio, hoy del Estado) o el Comisionado para el mercado de tabacos. Por eso, todas las primaveras los ángeles de la Subsecretaría compiten con los Dioses de esta Comisión de Economía y reclaman de la CNMV una Memoria de actividades, para integrarla en la de la Subsecretaría; y, en vísperas de las vacaciones de verano, preocupados por que no decaiga la cadena de mando, nos reclaman que les comuniquemos qué altos cargos se quedarán de guardia. Tampoco andan a la zaga en su espíritu controlador las dominaciones del Gobierno, pues desde 1996 vienen atribuyéndose una supuesta competencia - que esgrimen frente a la CNMV, pero no, curiosamente, frente al Banco de España- para someter a la Oferta de Empleo Público y autorizar, una a una, cualquier contratación de empleados por la CNMV. Como reciente colofón, hace apenas una semana los serafines de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno invitaron a la presentación en Bolsa de su Informe Económico a algún distinguido vice-cargo de una nueva institución de la que yo, les confieso, no tenía noticia: la llamada “Comisión Nacional del Mercado de Valores…¡del Ministerio de Economía y Hacienda!
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miércoles, 4 de abril de 2007
de la dimisión de Conthe / CNMV
De la segunda carta del presidente de la CNMV, Conthe, al presidente de la Comisión de Economía, señor Gutierrez, solicitando la oportunidad de comparecer ante esa comisión para dar explicaciones, antes de presentar la dimisión al Vicepresidente Segundo del Gobierno. Es presumible que el Gobierno no quiera se conozcan tales explicaciones.
"Lo que con poca fortuna quise solicitarle fue, en realidad, la oportunidad de comparecer por última vez ante la Comisión de Economía, en el entendido de que acto seguido - y solo entonces - cursaré por conducto oficial mi carta de dimisión al Vicepresidente Segundo del Gobierno. En esta última comparecencia explicaría, sin duda, las razones de la posterior e inmediata dimisión, pero haría también reflexiones más generales sobre posible mejoras pendientes en el mercado español de valores, muchas de los cuales tenía intención de hacer al comparecer para presentar el informe anual de la CNMV correspondiente a 2006, ejercicio durante el cual fui el único presidente de la institución."
"Lo que con poca fortuna quise solicitarle fue, en realidad, la oportunidad de comparecer por última vez ante la Comisión de Economía, en el entendido de que acto seguido - y solo entonces - cursaré por conducto oficial mi carta de dimisión al Vicepresidente Segundo del Gobierno. En esta última comparecencia explicaría, sin duda, las razones de la posterior e inmediata dimisión, pero haría también reflexiones más generales sobre posible mejoras pendientes en el mercado español de valores, muchas de los cuales tenía intención de hacer al comparecer para presentar el informe anual de la CNMV correspondiente a 2006, ejercicio durante el cual fui el único presidente de la institución."
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